Aversión a la Pérdida

Aversión a la Pérdida

Existe un factor cognitivo denominado “aversión a la pérdida”, lo cual significa que las pérdidas y las ganancias no son sopesadas con igual intensidad ante las mismas circunstancias. Por ejemplo, la mayoría de nosotros reaccionaría emocionalmente con mayor intensidad si perdemos un billete de $20 versus nuestra reacción emocional cuando lo ganamos. Esto explicaría fenómenos como la cautela a invertir en acciones de alto riesgo en Bolsa o la posibilidad de ofrecer una contra oferta a un colaborador que desea salir de la empresa (mas allá de que el costo de contratar y capacitar a uno nuevo sería mayor).

Usualmente, la aversión a perder es inversamente proporcional al riesgo y a la gravedad de las consecuencias al asumirlo. Solemos ponderar el beneficio que obtendremos al arriesgarnos con la magnitud del riesgo a perder los beneficios alcanzados hasta el momento. La aversión a la pérdida nos induce a la tendencia de mantener nuestro status quo en perjuicio de cualquier iniciativa de cambio, lo cual irónicamente compromete nuestra supervivencia en el mundo moderno que castiga con la exclusión (comercial, social…) a las personas que no pueden vencer su aversión a perder en beneficio de la evolución.

Si bien es cierto, cambiar por cambiar no es saludable, quedarse impávido frente a decisiones que podrían posibilitar una vida mejor por temor a perder el status quo puede verse como una patología, en tanto afecta nuestro desenvolvimiento saludable en nuestro medio. Es posible, inclusive, visualizar un círculo vicioso en este fenómeno: usualmente las personas con “poco que perder” tienen menor miedo a la pérdida, pero contradictoriamente estas personas podrían tener “poco que perder” precisamente por no arriesgarse a “tener más”. El conformismo, la falta de ambición o, inclusive, la intolerancia social, son formas y / o mecanismos que reflejan este comportamiento.

Con esta reflexión, conocemos ahora el proceso cognitivo y socio emocional que está detrás de todo rechazo al cambio; una de las grandes batallas que todo líder debe emprender con sus colaboradores y contra nosotros mismos.